Serguei quiso ser pelotero
Cuba terminó la lid de lucha libre varonil con 3-2-2 medallas.
Alfonso Nacianceno, Enviado especial
SANTO
DOMINGO.— El novato Serguei Rondón envió dos veces cabizbajo hacia las
duchas al norteamericano Jamill Kelly. Si se durmió un poco en el primer
combate, en las finales lo sentó en las gradas con la medalla de plata al
cuello.
El librista de los 66 kg, nacido y criado en Ciudad de La Habana, guarda una historia común a la de cualquier cubano que desde niño jugó a la pelota y después derivó hacia otro deporte, la lucha. Eufórico caminaba de un lado a otro al saberse campeón panamericano, mientras lo reclamaban para varias entrevistas.
"En la pelea eliminatoria, Kelly me cogió la iniciativa, nunca esperé que empleara las mismas técnicas mías, el tackle y los desbalances abajo. Tomé un aire para poco a poco reducirle la ventaja hasta superarlo 7-6. En la discusión del oro, como lo conocía mejor, las cosas salieron más fácil".
¿Por qué dejaste la pelota, eras muy malo?
"Nada de eso, jugaba la segunda base y lanzaba, e integré el equipo de Marianao. Entré en la EIDE, salí de ella, y cuando volví a matricular lo hice en la lucha. Ahora a uno de mis hermanos le gusta el béisbol, pero debe ganar en estatura".
A
los 23 años y desde 1999 en la selección nacional, Rondón asistió al
Panamericano del deporte, en Guatemala, donde aseguró su boleto para esta cita
al salir invicto con todos sus combates concluidos por superioridad técnica.
En estos Juegos encabezó el elenco que cerró el calendario al ritmo de 3 medallas de oro, 2 de plata y 2 bronce. Sus compañeros dorados, Yandro Quintana (60 kg) y Yoel Romero (84). Quedaron en plata, el titular mundial René Montero (55) y Daniel González (74), perdedores a manos de norteamericanos, mientras Wilfredo Morales (96) y Alexis Rodríguez (120) atraparon bronces.
Antes de partir de La Habana se habló de seis u ocho títulos sumados ambos estilos. La cosecha aumentó a 10, y por esa labor, una felicitación con asterisco para la greco.
8 de agosto del 2003