"Mi
memoria nunca borrará este día", afirmó Jovanotti al evocar 24 horas
después y a punto de regresar a Italia su participación en el
segundo Concierto Paz sin Fronteras en la capital cubana.
Verdadero ícono de la cultura popular en su país, y reconocido
también por su activismo social, aportó una nota singular a la
velada: fue el único artista procedente de una cultura diversa a la
iberoamericana.
"Creo que un concierto de tal naturaleza trasciende las márgenes
de América Latina, el Caribe y la comunidad hispana de Estados
Unidos, pues el mundo entero necesita que la paz sea una realidad",
expresó el cantante.
"Cuba siempre me sorprende", afirmó. "Estuve aquí antes, en 1995,
en un concierto que se dio en la escalinata de la Universidad de La
Habana, en los momentos más difíciles del periodo especial. Entonces
supe de qué madera resistente estaba construida el alma de este
pueblo. Muchas de las personas que asistieron ese día lo hicieron
venciendo las dificultades de la época. Catorce años después el
fruto de aquella resistencia se hace visible. Ustedes nunca han
perdido la alegría ni el sentido de la solidaridad".
Jovanotti es el nombre artístico de Lorenzo Cherubini. A los 43
años de edad se mantiene en la cresta de la popularidad sin hacer
concesiones en un estilo que asimila el hip hop, el funky y las
raíces mediterráneas. Ese perfil sonoro tan vigoroso llamó la
atención del público y la crítica a partir de sus álbumes Lorenzo
1994 y Lorenzo 1997. Temas suyos forman parte del
repertorio de Zucchero, Eros Ramazotti y el grupo español Jarabe de
Palo.
"En la Plaza —comentó— no podía dejar de cantar El ombligo del
mundo. Esa canción la escribí dos meses después de aquella
visita a Cuba. Era mi deber dejar testimonio de que en Cuba se
estaba decidiendo no solo el destino de ustedes sino de todos los
que abrigan la esperanza de cambiar el mundo".
A Jovanotti le interesa sumamente la música cubana, y de manera
muy especial la portadora de añejas tradiciones: "Es una suerte
saber que un fenómeno como Buenavista Social Club no es una
excepción. Aquí hay maestros suficientes como para contar con una
decena de agrupaciones de este tipo. También tienen la suerte de
poseer uno de los estudios de grabación más fascinantes que se
puedan encontrar, el de la EGREM en la calle San Miguel. El año
próximo pienso grabar allí algunos temas del álbum que estoy
preparando".