Más muñecos en la Obrapía

Virginia Alberdi Benítez

Foto: Yaimí Ravelo.La llamativa figura de un payaso, ejecutada en cera y papier maché por Manuel Rojas, ataviada con un traje de brillantes colores, franquea la entrada de la muestra La carpa azul, que evoca la imagen y el legado del mítico Trompoloco, personaje que acompañó la infancia de varias generaciones de cubanos desde su creación por el notable actor Edwin Fernández.

Así la Casa de la Obrapía, en el centro histórico habanero, deviene espacio, a lo largo de este ardiente verano, para que la familia, y en especial los escolares de vacaciones, encuentren otro motivo para la recreación de los sentidos y la sensibilidad.

La muestra es el resultado de una convocatoria de la institución sede que recibió una muy buena respuesta por parte de diversos creadores, en su mayoría pertenecientes a la Sección de Misceláneas y Textiles de la ACAA (Asociación Cubana de Artesanos Artistas). La selección final registra 64 piezas de 60 artesanos.

Sorprende la imaginación, la diversidad y la seriedad con que se ha tratado la imagen del payaso como tema. No se han limitado a la mera reproducción; se aprecia inquietud investigativa en la búsqueda de antecedentes y la plasmación de los parientes más antiguos: Pierrot, Arlequín, el bufón, el juglar de feria¼

Hay también simpáticas payasitas que enriquecen este universo de carácter lúdicro, que no excluye obras de carácter utilitario como las bolsas para guardar juguetes y ajuares; o la sabanita bordada, o la cuna.

Las obras están ejecutadas en parches, papier maché, pintura, bordados, todo un arsenal que recupera, prolonga y reinventa saberes artesanales.

Por otra parte, la casa de la Obrapía consiguió con esta nueva experiencia prolongar lo que ya había conseguido con los salones de muñequería convocados en años anteriores.

 

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