Aunque el complejo militar-industrial y el Estado Mayor conjunto
estadounidense revisaron su enfoque sobre Irán, específicamente
después del informe Baker-Hamilton y de la "revuelta de los
generales", los neoconservadores (israelíes y anglosajones) han
multiplicado sus campañas de propaganda contra ese país.
La opinión pública occidental está siendo así ampliamente
desinformada y cree actualmente que el objetivo del presidente
Ahmadinejad no es acabar con el apartheid en Palestina sino con los
israelíes; o que está tratando de fabricar una bomba atómica, aunque
el imán Khomeiny declaró esa arma de destrucción masiva como
contraria a los valores del Islam. En junio del 2009, se persuadió a
la opinión pública occidental de que el Irán actual es una dictadura
clerical que "arregló" la elección presidencial y reprimió
manifestaciones populares de forma sangrienta, cuando lo que en
realidad sucedió fue un enfrentamiento de tendencias en el seno de
la clase dirigente en el que la alta burguesía —incluyendo a la alta
dirigencia clerical que rodea al ayatollah Rafsandjani— trató de
derrocar, con el apoyo de los anglosajones, a un partido de ex
combatientes de la guerra contra Iraq, partido que cuenta con la
protección del Guía Supremo.
Pero los neoconservadores han abierto ahora otro frente en la
guerra contra la verdad: la Iranian Connection en América
Latina.
El bloque revolucionario latinoamericano (Cuba, Bolivia, Ecuador,
Honduras, Nicaragua, la República Dominicana y Venezuela) y el
bloque revolucionario del Medio Oriente (Irán, la resistencia
libanesa, la resistencia palestina y Siria) han emprendido un
proceso para burlar las restricciones que Estados Unidos les impone
y crear instituciones internacionales alternativas a las que se
encuentran bajo el control de Washington. La desinformación consiste
en hacernos creer que esos Estados y grupos políticos, que
desarrollan una política inspirada en el Movimiento de Países No
Alineados, tienen un plan expansionista y una agenda militar
secretos.
El balón de ensayo de esa campaña fue lanzado a través de un
artículo del cronista argentino residente en Estados Unidos, Andrés
Oppenheimer, publicado en el The Miami Herald. Según este
periodista, que comenta la gira del presidente Ahmadinejad por
América Latina, Irán no solo busca romper su aislamiento
diplomático, sino también exportar su ideología "fascista" (sic)
para sorprender a Estados Unidos por la retaguardia. De paso,
Oppenheimer denuncia la creciente presencia de extraños diplomáticos
iraníes en América Latina, sobre todo en Nicaragua. La primicia
parece especialmente impresionante por provenir de un periodista
cuya reputación se basó en la revelación del Irangate, en la época
en que la administración Reagan apoyaba a los contrarrevolucionarios
nicaragüenses a espaldas del Congreso, gracias a una complicada
operación montada a través de Israel, la cual engrosó la fortuna
personal del ayatollah Rafsandjani.
Esa primicia hubiera pasado inadvertida de no haberla mencionado
Nancy Menges durante una audiencia del Congreso. El senador Eliot
Engel había invitado a esta "experta" a declarar, el 5 de marzo del
2008, sobre la evolución de Cuba después de la enfermedad de Fidel
Castro. Nancy Menges fue presentada a los congresistas como miembro
del Center for Security Policy, el tanque pensante de los
halcones en Washington. Los conocedores del microcosmo
washingtoniano saben que, a pesar de la diferencia de edad, Nancy
Menges es la viuda de Constantin Menges. El nombre de este peculiar
personaje evoca esencialmente su apoyo a los contras nicaragüenses y
a la invasión de la isla de Granada (en el Caribe). La señora Menges
vela actualmente por la memoria de su esposo y sigue publicando su
boletín, el Americas Report.
La señora Menges aseguró a sus oyentes que no debían alegrarse
demasiado rápido por la enfermedad del Comandante Castro, ya que la
Cuba socialista estaba siendo reemplazada por la Venezuela
bolivariana en las pesadillas del "mundo libre". Peor aún, según la
señora Menges, Hugo Chávez ha abierto la puerta del continente a los
revolucionarios islamistas iraníes y a los guerrilleros del
Hezbollah y del Hamas. Después de hacerse eco de todo tipo de
espantosos rumores, incluyendo la posible entrega de uranio a Irán
por Venezuela y Bolivia o la posible influencia del Protocolo de los
Sabios de Sión sobre Hugo Chávez, Nancy Menges declaró: "La
presencia iraní puede verse también en Nicaragua. Irán abrió
recientemente una enorme embajada en Managua. Diplomáticos que gozan
de inmunidad van y vienen y el edificio es inmune a cualquier tipo
de espionaje. No hay control de los movimientos de los diplomáticos
iraníes. A mediados del 2007 se descubrió que (el presidente) Ortega
autorizó a 21 iraníes a entrar en el país sin visa. Esto demuestra
claramente que el régimen de Ortega, al igual que el de Chávez, no
vigila quién entra en sus respectivos países. Eso puede tener serias
consecuencias para la seguridad de nuestra región".
En el momento en que Nancy Menges comparecía ante la Cámara, su
amigo Michael Rubin publicaba a nombre del American Enterprise
Institute un breve informe titulado "La ambición global de
Irán". Rubin fue consejero del secretario de Defensa Donald Rumsfeld
para las cuestiones vinculadas con Iraq e Irán. Participó
activamente en la fabricación de las mentiras que sirvieron para
justificar la invasión de Iraq y se incorporó posteriormente a la
dirección de la Autoridad Provisional de la coalición. Militó a
favor de la ampliación de la guerra, primeramente contra Siria y más
tarde contra Irán, y aconsejó públicamente que se asesinara a los
presidentes de ambos países. Dirigiéndose a un público que desconoce
la historia del Medio Oriente, Michael Rubin contribuyó enormemente
a implantar el mito de un Irán expansionista. En ese pequeño
informe, Rubin reúne rumores recogidos aquí y allá, con tal de que
respondan a su objetivo de demonizar a Irán. Entre esos rumores,
Michael Rubin retoma a su manera la primicia de Oppenheimer: "La
embajada de Irán en Managua es ahora la misión diplomática más
grande de la ciudad".
Lo que no es todavía otra cosa que una "primicia" periodística o
una "información" de experto se convierte en una verdad oficial, al
confirmarlo la secretaria de Estado Hillary Clinton. Durante el
encuentro de preguntas y respuestas al personal del Departamento de
Estado organizado en ocasión del Día de las Relaciones Exteriores,
el 1º de mayo del 2009, la señora Clinton declara: "No me parece que
en el mundo de hoy, que es multipolar, en el que rivalizamos (en
América Latina) por lo menos con los rusos, los chinos y los
iraníes, sea conveniente para nosotros darle la espalda a los
Estados de nuestra región (¼ ) Estamos
buscando cómo tratar con (el presidente) Ortega. Los iraníes
construyen una enorme embajada en Managua, y ustedes pueden
imaginarse para qué". O sea, hay que resolver el problema antes de
que la Revolución Islámica se instale a las puertas de Estados
Unidos.
Instantáneamente, todas las networks estadounidenses
organizan programas sobre el tema. Se diserta en ellos sobre las
acciones militares secretas que los Guardianes de la Revolución
iraní seguramente van a fomentar desde su imponente cuartel general
de Managua.
Durante una teleconferencia organizada por el Israel Project,
el 1º de junio del 2009, el representante republicano por el Estado
de la Florida, Connie Mack, comenta lo siguiente: "La creciente
influencia de Irán en América Latina me recuerda la relación entre
Rusia (sic) y Cuba cuando tuvimos que enfrentar la crisis de los
misiles".
Pero de pronto, el Washington Post revela en su edición del 13 de
julio del 2009 que la construcción de la megaembajada nunca existió.
Y que no se trata de una exageración o de una deformación sino de un
puro invento. Durante los últimos años, Irán abrió seis nuevas
embajadas en América Latina, donde ya disponía de cuatro. Eso
representa en total diez embajadas para 33 países latinoamericanos.
En Managua, Irán está representado por un embajador¼
que vive con su esposa en un apartamento alquilado. Nada de
"extraños diplomáticos que van y vienen" y menos todavía de
consejeros militares. (¼ )
Ante la lluvia de preguntas, el vocero del Departamento de
Estado, Ian Kelly, no tuvo más remedio que batirse en retirada. Pero
en vez de reconocer el error de la señora Clinton, se regocijó por
la buena noticia de que no exista una megaembajada iraní en Managua,
aunque Estados Unidos no es precisamente el más indicado para
aconsejar a nadie en cuanto a las proporciones de sus
representaciones diplomáticas. Y cuando le preguntaron con quién
había verificado la secretaria de Estado aquella falsa información,
el señor Kelly trató de desviar la atención hacia un universitario
estadounidense detenido en Irán. Después de todo, poco importa la
veracidad cuando lo importante es reafirmar que los iraníes son
peligrosos.
Recordemos la época en que George Bush denunciaba un imaginario
pacto militar antiestadounidense entre Irán, Iraq y Corea del Norte,
el famoso "Eje del Mal". Es verdad que en Washington los dirigentes
son otros, pero los métodos siguen siendo los mismos.
(*) Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire, con
sede en París, Francia.