MATANZAS.— El pueblo yumurino amaneció este miércoles con una aciaga
novedad: la muerte de Jesús Alfonso, director musical de Los
Muñequitos de Matanzas, compositor de rumbas memorables y
percusionista excepcional.
En sus 60 años de vida, Jesús vivió intensamente las tradiciones
populares y las enriqueció con su talento natural favorecido, como
solía reconocer, por un proceso revolucionario que en su proyección
cultural conservó, potenció y promovió los valores más genuinos.
Como integrante de Los Muñequitos, Jesús conoció casi todos los
continentes; pero nunca olvidó su raíz y vivió toda una vida
orgulloso de su estirpe rumbera, saboreando cada esquina de su
barrio: la Marina. Desde los siete años participó como músico y
bailarín en la Comparsa La Imaliana, fundada por su padre y por
Félix Vinajera. Por un tiempo fue integrante de la Orquesta de
Música Moderna de su ciudad y del grupo de Papa Goza. Desde 1967 fue
director musical y quinto del grupo Los Muñequitos de Matanzas.
Entre sus composiciones sobresalen Congo Yambumba, La
llave, Chino Guaguao y Lengua de Obbara.
La musicóloga Cary Diez, quien ha sido la principal promotora e
investigadora de Los Muñequitos, evocó a Alfonso con estas palabras:
"Su nombre nunca será olvidado, su recia voz indicando cómo tenía
que vibrar la música y el sonido de sus manos en el cuero,
perdurarán en la memoria de todos los que le conocimos, porque Jesús
fue a la rumba como Cuní o Chapottín al son. Jesús le dio a la rumba
su vida toda. Su nombre está sin lugar a dudas, junto a Chano, Tata,
Papín y todos los grandes de la música cubana".