es
el título de la nueva producción orquestal que el compositor Sergio
Vitier regaló al público cubano justo en momentos en que la
discografía doméstica está de fiesta por la celebración de Cubadisco
2009.
El álbum es resultado de un concierto del reconocido maestro de
la guitarra y concertista, con la Orquesta Sinfónica Nacional, el 9
de marzo del 2008 en el teatro Amadeo Roldan, grabado in situ, de
manera lineal, tal y como se escuchó ese día.
Integrado por nueve obras musicales que van de lo clásico al
jazz, pasando por lo tradicional, el disco compacto es iniciado por
dos piezas interpretadas por el dúo Pro Música, a las que siguen
varias creaciones para el cine.
Al decir de Liliam Vázquez, quien ayudó en la producción del
disco, estas son títulos que trascienden el marco de la apoyatura
fílmica para erigirse, y disfrutarse, como música pura.
Dos partituras sinfónicas culminan el CD, en las que se
incorporan elementos de jazz, música popular y tradición folklórica,
con esa manera ya propia de Sergio que tanto disfruta el público
cubano.
Reconocida nacional e internacionalmente, la obra de este
excelente músico del patio, abarca más de sesenta bandas sonoras, de
música para la televisión, el teatro, la danza, sinfónica y de
cámara.