"La inequidad sanitaria es verdaderamente una cuestión de vida o
muerte", declaró la doctora Margaret Chan, directora general de la
OMS, al felicitar a la comisión de expertos que durante tres años
realizó la investigación sobre los determinantes sociales en materia
de salud, y sustentó que los sistemas de salud "no tenderán
espontáneamente hacia la equidad". Se precisa, dijo, de un liderazgo
sin precedente, que obligue a todos los actores, incluso los ajenos
al sector, a examinar sus repercusiones en la salud.
Al hacer un balance de las inequidades dentro de los países, el
informe señala que "en los Estados Unidos de América se habrían
evitado 886 202 muertes entre 1991 y 2000 si las tasas de mortalidad
de blancos y afroamericanos se igualaran".
Precisa este redactor que en lo tocante a la mortalidad infantil,
los países industrializados en su conjunto tienen una tasa de 5. Sin
embargo, Estados Unidos registra 6, el doble de los países con
mortalidad más baja (Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Japón),
que presentan una media de tres fallecimientos. Como muestra de
inequidad, la población negra no hispana de EE.UU. tiene tasas
considerablemente más altas que la de cualquier otro grupo étnico o
racial: alrededor de 13. En Cuba no se expresan esas diferencias.
Se reconoce en el estudio de la OMS que en años recientes la
riqueza, la tecnología y el nivel de vida han aumentado enormemente
a escala mundial, pero la cuestión neurálgica es de qué modo ese
aumento se utiliza para distribuir con justicia los servicios y el
desarrollo institucional, especialmente en los países de ingresos
bajos.
En Suecia el riesgo de que una mujer muera durante el embarazo o
parto es de una por cada 17 400; en cambio, en Afganistán es de una
por cada ocho. La biología no explica esas cifras.
Aunque el informe de la comisión muestra que el sector de la
salud no puede reducir las inequidades sanitarias por sí solo,
proporcionar cobertura universal y velar por que tenga en cuenta la
equidad en el conjunto del sistema de salud, sin embargo son pasos
importantes, atendiendo a que más de 100 millones de personas se ven
abocadas a la pobreza para hacer frente a los gastos de atención de
salud, un elemento que contribuye particularmente a la inequidad
sanitaria.
De ahí el reclamo de que los sistemas de salud se funden en los
principios de equidad, prevención de las enfermedades y promoción de
la salud, con cobertura universal y sobre la base de la atención
primaria de salud. Ello sería la mejor forma de evaluar el desempeño
de los gobiernos.